Tu cinta está llena de bebés colgando: qué son exactamente y qué deberías hacer con ellos

De tu cinta cuelgan varias varas largas y en la punta de cada una hay una versión pequeña de la planta madre. Con hojas, con forma, con todo.

No son flores marchitas ni tallos que sobran. Son plantas nuevas terminadas, y cada una puede acabar en su propia maceta sin que te cueste nada.

Índice

🕷️ Por qué la cinta hace eso

Se llaman hijuelos, y cuelgan de unos tallos finos y alargados que en botánica se conocen como estolones.

La cinta viene del sur de África, donde crece en bosques claros y márgenes húmedos, y esta es su estrategia natural de expansión.

En la naturaleza, esos estolones se alargan hasta que el hijuelo toca el suelo. Al tocarlo, echa raíces y se convierte en una planta independiente.

Así la mata original va colonizando el terreno de alrededor sin depender de semillas ni de polinizadores.

De ahí vienen sus nombres populares. Planta araña, por el aspecto de esas patas colgando. Lazo de amor, por la forma de las hojas.

Y malamadre, precisamente porque suelta a los hijos por el aire en lugar de quedárselos junto a ella.

En una maceta colgante los hijuelos nunca encuentran tierra, así que siguen creciendo indefinidamente y acumulándose.

🕷️ CÓMO SE LLAMA CADA COSA
Estolón: el tallo largo y fino que sale de la mata y se arquea hacia fuera.
Hijuelo: la plantita completa que crece en la punta de ese estolón.
Raicillas: los abultamientos blancos en la base del hijuelo. Ya son raíces.

Antes de los hijuelos suele aparecer una vara floral con pequeñas flores blancas o amarillentas.

Esas flores duran poco y pasan bastante desapercibidas, pero son el aviso de que vienen hijuelos detrás.

✂️ Cuándo separarlos y cuándo esperar

No todos los hijuelos están listos al mismo tiempo, y ahí está la clave del asunto.

Separar uno antes de tiempo no suele matarlo, pero lo condena a semanas de parón mientras intenta emitir raíces desde cero.

Esperar un poco más, en cambio, no tiene ningún inconveniente: mientras siga unido a la madre, ella lo alimenta.

El criterio no es el tamaño de las hojas, sino lo que hay debajo: gira el hijuelo y mira su base.

Si ves unos bultitos blancos o unas raicillas ya formadas, está preparado para independizarse.

Si la base está lisa, sin ningún abultamiento, déjalo colgando unas semanas más y ya se pondrá.

Los hijuelos muy pequeños también conviene dejarlos. Cuanto más grandes se separan, más rápido arrancan por su cuenta.

La mejor época es primavera y verano, cuando la planta está en pleno crecimiento y todo enraíza mucho más deprisa.

En invierno también se puede hacer, pero tardan bastante más y el porcentaje de fracasos aumenta.

💧 Los tres métodos que funcionan

Hay tres formas de convertir un hijuelo en una planta nueva, y las tres son igual de válidas.

La elección depende sobre todo de si quieres verlo enraizar, de si prefieres ahorrarte pasos o de si buscas una mata más grande.

Sea cual sea el método, usa unas tijeras limpias y corta el estolón un par de centímetros por encima del hijuelo.

Enraizar en agua

Es el más vistoso y el favorito de quien quiere ver el proceso.

Corta el hijuelo del estolón y ponlo en un vaso con agua, de manera que solo se mojen las raicillas de la base.

Las hojas nunca deben quedar sumergidas, porque se pudren enseguida.

Cambia el agua cada pocos días para evitar hongos y mal olor.

En unos diez o quince días verás hojas nuevas asomando por el centro: esa es la señal de que ya ha enraizado y puede pasar a la tierra.

Enraizar directamente en tierra

Este es el método más natural y el que menos trabajo da después.

Coloca una maceta pequeña con sustrato húmedo al lado de la planta madre, sin cortar nada todavía.

Apoya el hijuelo sobre esa tierra, hunde ligeramente las raicillas y cúbrelas.

El estolón sigue alimentándolo mientras enraíza, así que la operación es prácticamente infalible.

Riega moderadamente cada dos o tres días, y cuando veas hojas nuevas, corta el estolón que lo unía a la madre.

💧 Agua o tierra: cuál te conviene
En agua
Ves crecer las raíces, queda decorativo y funciona muy bien en interior. Requiere cambiar el agua.
En tierra
Sin trasplante posterior y casi imposible que falle si lo dejas unido a la madre mientras enraíza.

Plantarlo en la misma maceta

La tercera opción es no separar nada de la mata original.

Se hace un hueco en el sustrato de la propia maceta, se apoya el hijuelo dentro y se cubren las raicillas.

Con el tiempo la planta se vuelve mucho más densa y frondosa, en lugar de multiplicarse en macetas distintas.

Es lo que conviene si no quieres más plantas pero sí una cinta más tupida.

🌿 Qué pasa si no haces nada

La respuesta corta es que no pasa nada malo.

Una cinta puede vivir años cargada de hijuelos colgando sin que eso la perjudique de forma seria.

De hecho, es su aspecto más característico y el motivo por el que queda tan bien en una maceta colgante o sobre un pie alto.

Ahora bien, mantener veinte hijuelos consume energía que la planta no dedica a crecer.

Si notas que la mata central se ha quedado parada o con las hojas más finas, quitar unos cuantos hijuelos la revitaliza.

Y los estolones que ya han perdido su hijuelo hay que cortarlos a ras, porque no cumplen ninguna función.

🌿 Tres decisiones posibles
Los dejas colgando: mantienes el aspecto de cascada y no haces nada más.
Los plantas en la misma maceta: obtienes una mata mucho más densa.
Los separas: consigues plantas nuevas gratis para regalar o repartir por casa.

🪴 Los cuidados que hacen que salgan más hijuelos

Una cinta produce hijuelos cuando está cómoda y ha alcanzado cierta madurez. Estos son los factores que más influyen.

Mucha luz, nunca sol directo

Necesita claridad abundante, pero el sol directo le quema el follaje y le deja las hojas descoloridas.

Junto a una ventana luminosa con visillo está perfecta. En el exterior, bajo un techado o un toldo.

Si quieres sacarla fuera, hazlo de forma progresiva a lo largo de varios días para que se aclimate.

Riego moderado y buen drenaje

Tolera mucho mejor la sequía que el encharcamiento, y ese es el dato que más problemas evita.

Dos o tres riegos semanales en verano, uno o dos el resto del año, y menos aún si está en interior.

Riega hasta que salga agua por los agujeros de drenaje y vacía siempre el plato.

Sustrato suelto y alimento

Prefiere un sustrato ligero y aireado antes que uno denso y compacto.

Una mezcla para plantas verdes con perlita y algo de fibra de coco funciona muy bien.

Añadir humus de lombriz al trasplantar cubre buena parte de sus necesidades hasta el siguiente cambio de maceta.

Trasplante frecuente

Sus raíces son gruesas, tuberosas, y llenan la maceta a una velocidad sorprendente.

Cuando asomen por los agujeros de abajo, toca maceta más grande. Suele tocar cada seis meses o menos.

Esas raíces engrosadas son un depósito de agua, y explican por qué la cinta perdona los olvidos de riego con tanta facilidad.

También explican por qué se resiente tan rápido cuando la maceta se queda pequeña: sencillamente ya no le cabe nada más.

🌱 Qué hacer con tantas plantas nuevas

Un problema simpático de esta planta es que enseguida tienes más cintas de las que puedes colocar.

Una mata adulta bien cuidada puede sacar diez o quince hijuelos en una sola temporada.

La salida más obvia es regalarlas. Enraizadas en un vaso o recién plantadas en una maceta pequeña, son un regalo que se agradece.

Al ser una de las plantas más fáciles del mundo, funcionan especialmente bien para alguien que empieza y teme matarlo todo.

También sirven para llenar rincones difíciles de la casa, porque toleran zonas con menos luz que la mayoría de plantas de interior.

En el exterior, en zonas sin heladas, se pueden usar como tapizante bajo árboles o en jardineras a media sombra.

Y si prefieres concentrar el esfuerzo, planta tres o cuatro hijuelos juntos en una misma maceta grande.

El resultado en unos meses es una mata mucho más espesa que la que conseguirías con un solo ejemplar.

🌱 Cuatro destinos para los hijuelos
Regalar: enraizados en agua, en un tarro de cristal, quedan muy vistosos.
Rincones oscuros: aguanta menos luz que casi cualquier otra planta de interior.
Tapizante de exterior: a media sombra y en zonas sin heladas funciona muy bien.
Maceta múltiple: tres o cuatro juntos dan una mata mucho más espesa.

🔍 El problema que más se repite

Casi todo el mundo que tiene una cinta acaba viendo lo mismo: las puntas de las hojas secas y marrones.

La causa habitual es doble. Por un lado, falta de humedad ambiental, sobre todo con calefacción.

Por otro, el cloro y la cal del agua del grifo, a los que esta planta es especialmente sensible.

Se corrige con agua reposada, filtrada o de lluvia, y subiendo la humedad del ambiente.

  • Pulveriza el follaje con agua unas cuantas veces por semana, sobre todo en días calurosos.
  • Coloca un plato con grava y agua bajo la maceta, sin que la base llegue a tocar el agua.

    El efecto: se crea un microclima húmedo alrededor de la planta.

  • Recorta las puntas secas en diagonal si te molestan estéticamente. No vuelven a verdear.

Conviene añadir que las puntas marrones no indican una enfermedad ni comprometen la vida de la planta.

Son un defecto estético y poco más, así que no hace falta tratarla con nada ni cambiarla de sitio de urgencia.

Lo interesante de esta planta es que te devuelve mucho más de lo que le pides.

Cada una de esas plantitas colgando es una cinta completa esperando una maceta, y tú no has tenido que hacer absolutamente nada para conseguirla.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *